CIENCIA, PSEUDOCIENCIA Y EDUCACIÓN

Ediciones Callejón, Puerto Rico

Biología, parapsicología, astronomía, ufología, psicología, iridiología, geología, astrología, neurología, homeopatía…¿Qué tienen en común y en qué se diferencian todas estas palabras? Que todas terminan en “ía”. Cierto. Que son distintos campos del saber. Bueno. Que algunas son carreras universitarias y otras no. Vale. Que son disciplinas científicas…¡un momento! Esto sí que sería más discutible. Sin embargo, muchas personas de la calle, incluso con cierto nivel cultural, considerarían a las distintas disciplinas mencionadas como campos del saber equivalentes, incluso como ciencias, quizás aceptando que emplean diferentes métodos pero igualmente respetables. Lo que es cierto es que todas pueden ser categorizadas dentro de un binomio cada vez más popular y formado por dos elementos que pueden verse como antitéticos: el binomio ciencia-pseudociencia. Pero ¿existen criterios objetivos que nos permitan delimitar una ciencia de una pseudociencia? La mayor parte de las personas tienen un concepto claro de lo que es la Ciencia. Equivocado quizás, pero claro. Ahora, ¿cómo diferenciar una disciplina científica como la astronomía de una pseudociencia como la astrología? Esto es algo más complejo y que, precisamente, es uno de los principales objetivos de este libro.

Suele definirse como pseudociencia a aquel conjunto de creencias, normalmente de tipo irracional, que se presenta al público como ciencia pero que no cumple los requisitos teóricos y metodológicos de las verdaderas ciencias. El problema es que conocer con profundidad el método de una determinada ciencia requiere tiempo y esfuerzo, y es frecuente encontrarse con científicos que, teniendo una sólida formación en su campo, mantienen creencias pseudocientíficas en otro. Pero entonces, ¿está todo perdido? Mi opinión es que no, y esta opinión me parece que es compartida por los autores de este libro. Es más, esta obra es una excelente prueba de ello. La divulgación de los contenidos, métodos y principios de las ciencias, así como el análisis de las pseudociencias empleando esos mismos principios (entre ellos, el espíritu crítico y el escepticismo) son herramientas que pueden contribuir a que la sociedad pueda diferenciar los dos términos del binomio. El lograr una sociedad más crítica y más formada contrarrestará, sin duda, el auge imparable y popularidad de las que gozan las más variadas sandeces y sinsentidos del mundo de las pseudociencias. Esta idea, quizás demasiado optimista e idealista, es lo que lleva a personas como las que escriben este libro o la que escribe esta presentación, a dedicar parte de su tiempo a la divulgación científica y al análisis crítico de la pseudociencia. Muchas veces restándolo de nuestro tiempo libre, de nuestra labor docente o investigadora, pero convencidos de que dicha labor debe estar entre los objetivos fundamentales de los que hacemos ciencia, siendo un deber con la sociedad.

Por ello, estar ante un libro como el que usted, lector, tiene entre sus manos, escrito por científicos punteros y de reconocido prestigio internacional le hace a uno sentirse menos solo y honrado de compartir ideales con investigadores de su talla. Es reconfortante sentir que no somos tan pocos aquellos que pensamos que la divulgación científica y la crítica razonada a las pseudociencias es un deber ético de los científicos. Esta obra contribuye decididamente a llenar el hueco de publicaciones en nuestro idioma que analizan críticamente el concepto de pseudociencia. Pero ese regocijo inicial se transforma en placer a medida que avanza la lectura del libro. Los autores acometen una labor digna de elogio. No se limitan a desmitificar pseudociencias concretas, algo que suele encontrarse con cierta frecuencia, sino que van directamente al meollo de la cuestión: delimitar y caracterizar qué es una pseudociencia por oposición con las características básicas del método científico, exponiendo de forma clara los modos impropios de sus razonamiento, advirtiendo de sus peligros y avanzando una posible solución en relación con la educación. Es de destacar que los autores han conseguido reunir con maestría tres propiedades de no siempre fácil convivencia, siendo un perfecto exponente de lo que debe ser un libro de divulgación: está escrito con rigor teórico y metodológico, el lenguaje es divulgativo y accesible para un público heterogéneo y, encima, es ameno y divertido. Pero, por si fuera poco, los autores no se ajustan al clásico perfil del científico experto en su campo y lego en otras materias. En el capítulo dedicado a los determinantes psicosociales de las pseudociencias, Altschuler, Medín y Núñez exhiben unos conocimientos y dominio sorprendentes de campos de investigación actuales de la Psicología Cognitiva (tales como la toma de decisiones, el razonamiento cotidiano o los falsos recuerdos) que son expuestos de forma clara y rigurosa, como sólo unos profesionales de la divulgación pueden hacer.

En fin, que es ésta una obra que sin duda marcará un antes y un después en el análisis de la relación entre Ciencia y pseudociencia. En mi opinión, y si ésta contara, este libro debería ser obligatorio en los institutos, en las universidades…Es un libro que todo el mundo debería leer. Estoy seguro de que una vez que el lector finalice estas páginas, su espíritu crítico lo será un poco más. Y también será un poco más libre. Por tanto, es hora de que el que escribe guarde silencio y de que el lector comience la, sin duda, apasionante y enriquecedora tarea de avanzar por las páginas de este maravilloso libro.

Dr. Carlos J. Álvarez González

Profesor Titular de Psicología Cognitiva

Universidad de La Laguna, España

 
PREFACIO

En esta breve obra intentamos exponer un tema que es de gran interés y creciente preocupación entre muchos educadores.  En realidad lo es entre un gran número de personas y no solamente en el ámbito de la ciencia.  No cabe duda de que hay un sector creciente del público que, por varias razones, carece de pensamiento crítico y de suficiente trasfondo para separar acontecimientos reales de fenómenos ficticios.  Esto nos presenta una situación paradójica al comenzar este tercer milenio.  En un mundo cada vez más dependiente del conocimiento científico y de su producto, la tecnología, observamos un crecimiento vigoroso de una gran variedad de ideas pseudocientificas como la astrología, la parapsicología y el “creacionismo científico”. Aunque con frecuencia estas ideas son inconsecuentes, en algunas ocasiones pueden y tienen efectos muy negativos, tanto en el ámbito individual como social.

El problema se ha tornado serio por una circunstancia que emerge por primera vez en la historia de la humanidad y que nos enfrenta a una situación en la cual la supervivencia de la humanidad está en juego.  Son tiempos inusitados que  nos exigen un nuevo paradigma existencial y no podemos darnos el lujo de continuar con los viejos esquemas de pensamiento mágico.  La novedad  es que el uso de la razón nos ha llevado a descubrir gran parte de los secretos de la naturaleza hasta el punto en que ahora ésta se encuentra a nuestra merced.  A medida que nos hemos globalizado, hemos desencadenado una ola de destrucción ambiental a todos los niveles que amenaza hacer colapsar ecosistemas milenarios.  Sin razón, conocimiento y metodología científica no hay solución posible.

La aceptación de la pseudociencia implica un abandono de la ciencia como modo de búsqueda de sentido al mundo. Si aceptamos que la ciencia, no solo la ciencia que hacen sus practicantes, sino la ciencia entendida y practicada por la ciudadanía en general es una herramienta esencial para sobrevivir en los tiempos modernos, entonces su rechazo por sectores importantes de la ciudadanía plantea una crisis que los científicos, educadores y dirigentes de la sociedad no podemos ni debemos rehusar afrontar.

No fue nuestra intención escribir un tratado que analizara a fondo las razones del gran atractivo de las creencias pseudocientíficas.  Tampoco quisimos considerar todos los problemas epistemológicos, sociales, políticos y hasta económicos que conducen a la situación presente.  Estos tópicos podrían ser tema para una futura ocasión.  En todo caso, una reflexión detallada sobre dichas materias hubiese hecho de éste un libro extenso.  Pensamos que tal texto no tendría la difusión que esperamos logre esta obra.  Nos[1] interesó hacer un libro corto y directo, que presentara ejemplos específicos y reales de situaciones que nuestros lectores podrían encontrar en su quehacer cotidiano.  Estuvimos de acuerdo en que los lectores aprovecharían mejor un libro donde encontraran las diferencias fundamentales entre la ciencia y la pseudociencia presentadas en un número manejable de páginas.

Presentamos aquí ciertos aspectos de la ciencia, la pseudociencia y la educación, vistos desde nuestra perspectiva, para que puedan servir de base para un proceso de discusión y eventuales modificaciones en las estrategias educativas, cambios que en nuestra opinión son urgentes.  Nuestras experiencias en Puerto Rico y los Estados Unidos nos dan una óptica particular.  Aunque es posible que algunos de los problemas y males mencionados no sean válidos en otras naciones, nuestras discusiones con científicos, educadores y estudiantes de otros países nos llevan a pensar que la situación no difiere marcadamente de la nuestra. 

 Nos dirigimos a varias categorías de lectores.  En primera instancia están aquellos que a diario interactúan en el salón de clases con estudiantes de diversos trasfondos sociales y culturales y diferentes niveles de preparación.  Los profesores y maestros son el fundamento de cualquier sistema educativo y tienen a su cargo la difícil labor de formar las fértiles mentes de los estudiantes.  Esperamos que este breve texto les sirva de fuente para examinar y entender los problemas de razonamiento, enfoque y concepción del mundo natural a los cuales se enfrentan junto con sus estudiantes.  Confiamos que el libro les será útil a la hora de formular nuevas estrategias educativas.

Deseamos también llegar a los estudiantes de las universidades.  El estudiante universitario encontrará en estas páginas una justificación del razonamiento y enfoque científico que es típico en varias de sus clases.  Nuestro libro le servirá también de introducción a un tema que puede desarrollar en varias direcciones de investigación.

Pensamos además que este texto puede ser de gran utilidad a aquellos que por los cargos que ocupan, administradores del sistema educativo y funcionarios en el gobierno, tienen la responsabilidad de elaborar metas educativas y estrategias curriculares. Es más, quisiéramos que ellos lo lean.

También creemos que la lectura de este libro puede ser muy útil para los que trabajan en los medios de comunicación.  Casi a diario vemos ejemplos lamentables de cómo los medios de comunicación se hacen eco de reclamos mágicos y ficticios, sin percatarse cómo estos violan las leyes naturales más fundamentales.  Un periodista que aprende a reconocer los ardides de las pseudociencias puede tener un impacto orientador y educativo de gran magnitud en el público.

Finalmente, y no por ello de menor importancia, hemos pensado en el ciudadano, a quien le preocupa la seducción creciente que ejercen las creencias paranormales en nuestra sociedad.  En el texto encontrará ideas para ayudarle a entender este fenómeno y sugerencias para navegar por entre la gran cantidad de reportajes, programas, noticias y eventos a los cuales está sujeto.  Estimamos que nuestro libro les ayudará a separar la paja de la mies.

Agradecemos al Dr. Carlos J. Álvarez González  sus sugerencias y revisión crítica del manuscrito. Vale decir que los errores y tesis controvertibles del texto son de la exclusiva responsabilidad de los autores.

Dedicatoria

A la memoria de Jesús M. Tharrats, catedrático de física de la Universidad de Puerto Rico quien hizo de la física su modo de ser y supo dar vuelo a las alas de la razón con su infatigable actitud crítica.

Contenido

Presentación

Prefacio

Capítulo 1

NATURALEZA Y RELEVANCIA DE LA PSEUDOCIENCIA

 Capítulo 2

DETERMINANTES PSICOSOCIALES DE LA PSEUDOCIENCIA

 Capítulo 3

LA EDUCACIÓN CIENTÍFICA ANTE EL RETO DE LA PSEUDOCIENCIA

Epílogo