Vuelve el Chupacabras Por Lucas Montes Valentín, M. Ed. |
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Estudiar un fenómeno de éste tipo requiere un análisis objetivo sin llegar a los apasionamientos de un lado o del otro y a los ataques personales hacia quienes disienten de nuestra opinión. Es sabido que algunas sectas y creencias religiosas no ortodoxas, llámense santería, palo mayimbe, espiritismo y otras de orígenes arcanos, requieren el sacrificio de animales, especialmente de aves de corral, donde la sangre es usada para diversos rituales de purificación del espíritu. En muchos casos hay grandes cantidades de dinero envueltas para quienes hacen estas ceremonias. Igual que hace años en el pueblo de Moca con su vampiro, delincuentes e individuos con mentes enfermizas pueden tomar éste ritual a manera de broma pesada con tal de ver que sus carnicerías nocturnas toman gran revuelo por los medios de comunicaciones. Es sabido que en Puerto Rico hay gran cantidad de perros realengos que para su protección forman jaurías, las cuales en las áreas rurales pueden ser un verdadero azote para los animales domésticos. De hecho, uno de los últimos ataques hacia estos, fue atestiguado por un ciudadano que vio como estos perros ferales atacaban sus aves de corral dejando detrás de sí huellas que semejaban los destrozos del chupacabras. Los monos salvajes, especie importada en los años 60’s, se han reproducido y ahora se han convertido en una plaga en la región suroeste. Aunque muchos exponen que los monos son vegetarianos, esto no es completamente cierto. Ante la ausencia de frutas y plantas comestibles, los monos pueden tornarse carnívoros y atacar pequeños animales. También al igual que los monos, hay en la isla especies exóticas como leones, pumas, roedores, ofidios y otros que han sido introducidos ilegalmente. Al éstos escaparse pueden tornarse salvajes para buscar su alimento, y nadie los reclamará puesto que el dueño no se arriesgaría a una pena criminal, multa o demanda civil. Es conocido además que en la isla se han realizado experimentos en extremo secreto, como fue probar la píldora anticonceptiva en nuestras mujeres para los años 50, y el agente naranja en El Yunque en los 60’s. Aunque muy difícil de probar, esto nos llevaría a pensar que tal vez un experimento genético realizado en nuestro suelo, se tornó fuera de control y los supuestos “conejillos de indias” escaparon hacia las áreas silvestres convirtiéndose más tarde en nuestro conocido chupador de sangre. Finalmente, hay quienes dicen que el chupacabras es un animal llegado aquí desde otro planeta que por razones desconocidas se volvió amante de la sangre animal. Aunque muy fantástica, ésta teoría es la que menos evidencia posee y la de mas difícil comprobación ante un análisis científico. Habría que pensar porque seres a muchos años luz de la Tierra, vinieran aquí con la sola intención de dejar esta criatura por tiempos definidos para luego regresar a su lugar de procedencia. Según el principio de parsimonia, habiendo dos o más respuestas a un problema, la respuesta más simple será la correcta. Por lo tanto, es de suponer que el chupacabras es un fenómeno enteramente terrestre y tal vez de muy simple origen y no un ser procedente del cosmos, a menos que nueva evidencia sugiera lo contrario. Por supuesto, cada persona puede ponderar ante las teorías de su origen, y llegar a conclusiones de acuerdo a sus creencias. Yo prefiero el procedimiento científico que, usado adecuadamente, es lo más lógico e imparcial, y lo que talvez un día nos lleve a la respuesta de éste enigma nacido en Puerto Rico. Publicado en La Estrella. Periódico del noroeste de Puerto Rico Lucas Montes Valentín M.Ed "Ha sido profesor universitario y es escritor, columnista y estudioso de los fenómenos paranormales." | |