En Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre
Por Lucas Montes Valentín

Por mucho tiempo el ser humano ha estado preguntándose sobre la posibilidad de existencia de vida extraterrestre en el universo.  A pesar de las tan mencionadas experiencias que muchas personas dicen tener al respecto, la ciencia no reconoce éstas por falta de un procedimiento científico, que pueda excluir lo verdadero de la ficción o el autoengaño.   El radiotelescopio de Arecibo, construido a principios de los años 60 y el más grande del mundo, ha enviado y escudriña señales de radio en búsqueda de civilizaciones extraterrestres.  Antes es necesario mencionar que el radiotelescopio de Arecibo por definición no es un telescopio óptico, cuyo funcionamiento está basado en el uso de lentes de gran alcance para visualmente observar el cosmos.  En el caso de un radiotelescopio se utilizan solo ondas de radio que funcionan como un radar captando ondas similares provenientes del espacio.  El proyecto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, SETI, por sus siglas en inglés es patrocinado por la Universidad de Cornell y patrocinadores privados.  La Agencia Aeroespacial Nacional, NASA, por sus siglas en inglés, en un principio patrocinó el proyecto pero después cortó por completo su aportación económica debido a su “alto costo” y a presiones presupuestarias, aunque éste era menos del .1% del presupuesto anual de la NASA.

El mensaje enviado el 16 de noviembre de 1974, que duró solo tres minutos, fue dirigido hacia el conglomerado globular de 300,000 estrellas llamado M-13, que se encuentra a 25,000 años luz de la Tierra en nuestra galaxia la Vía Láctea.  Aunque había sistemas más cercanos, las condiciones de éste sistema le favorecían por el extenso número de estrellas. Este mensaje consistía de 1679 Bits binarios representando “unos” y “ceros” transmitido mediante el cambio de la frecuencia hacia arriba y hacia abajo en un área de 10 MHZ, un método similar al usado por el módem de una computadora para enviar un código binario por una línea telefónica.  Los ‘unos’ son traducidos como caracteres gráficos y los ‘ceros’ como espacios. El mensaje forma un pictograma de 23 caracteres de ancho por 73 de largo.  En éste pictograma se describe gráficamente la secuencia de los números binarios, que incluye la composición química  de elementos vitales,  el ADN, la figura humana, incluyendo una escala de estatura, nuestro sistema solar y el propio radiotelescopio de Arecibo.  El riesgo de que éste mensaje pueda ser detectado por alguna inteligencia extraterrestre es  extremadamente pequeño.  Tardará 25,000 años en llegar a dicho conglomerado de estrellas y suponiendo que una civilización lo descifrara rápidamente, la respuesta tardaría otros 25,000 años en llegar a nosotros para un total de 50,000 años.   Ningún otro mensaje de tal tipo ha sido enviado, sin embargo, un mensaje pictográfico, grabado en una placa de cobre, acompañó a la sonda espacial Pioneer 10, lanzado en marzo de 1972, y hoy en día está a mas de 7 billones de millas de la tierra. No obstante, el ser humano ha estado enviando señales desde hace más de 70 años al espacio exterior, mayormente señales de radio, televisión y de radar.  Los primitivos programas de televisión de los años 50 ya han llegado a cerca de 1000 estrellas cercanas, aunque, cualquier civilización extraterrestre que quisiera captarlos necesitaría de una antena muy potente.  Mientras tanto el radiotelescopio ha sido utilizado para extensas exploraciones del sistema solar, como hacer mapas detallados de las superficies de la luna y de Venus. Además los investigadores constantemente usan la enorme antena parabólica para escuchar señales de posibles civilizaciones alienígenas.  Uno de dichos proyectos conocido como Phoenix, apunta el telescopio a estrellas muy específicas.  Otro de los proyectos llamado Serendip, colecta datos en ciertas frecuencias similares durante todas las otras operaciones del telescopio y distribuye los datos a miles de voluntarios para ser procesada en computadoras personales.  Esto refleja que el proyecto SETI, en el ámbito  internacional incluye miles de voluntarios. 

No imaginemos hombrecitos verdes, altos rubios nórdicos, humanoides con ojos de insecto, en platos voladores y Ovnis como nuestros posibles contactos. 

Durante todo este tiempo no se ha confirmado todavía la recepción de ningún tipo de señal artificial de origen extraterrestre, a pesar de que se han captado señales de quásares y pulsares, pero estas son pulsaciones naturales.  Muy probablemente no estemos solos en el universo, pues no creo que el ser humano sea tan especial.  ET no nos puede escuchar o no buscamos en el lugar apropiado.  No imaginemos hombrecitos verdes, altos rubios nórdicos, humanoides con ojos de insecto, en platos voladores y Ovnis como nuestros posibles contactos.  Estos quedan mejor para películas de Hollywood, y no es probable que sean evidencia de contacto, aunque si mereciesen un estudio más científico como un fenómeno sicosocial.  Cualquier civilización extraterrestre con la que podamos tener contacto no tendrá parecido a algo imaginado por nuestros estándares.  A pesar de las distancias tan poco halagadoras, la búsqueda continúa y esperemos que un día ET si pueda devolvernos la llamada.

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