Buena Vida, Buena Muerte
Por Luis R. Ramos
San Juan, Puerto Rico
10 de mayo de 2003
Ya tengo sesenta años y es ahora que estoy comenzando una nueva vida, un nuevo negocio y colaboro activamente con La Sociedad Escéptica de Puerto Rico. El año pasado estuve tomando unos talleres de dibujo y pintura. También estuve tomando lecciones de vuelo de planeadores. Soy buzo certificado, adoro la música, la literatura y la cocina. Gusto de viajar en bicicleta, no fumo, no tomo licor (ocasionalmente un buen vaso de vino) y gozo de muy buena salud. No pienso todavía morir o retirarme a sentarme en un balcón a ver las nubes pasar hasta el final del tiempo.
Siempre he dicho que la vida es un caudaloso río y nosotros o podemos acercarnos a su orilla a mojarnos los pies o arrojarnos en el y luchar con la corriente.
Tengo una amiga a quien se le murió su padre y me contaba que una noche, luchando contra su egoísmo, oraba a Dios para que muriera y no siguiera sufriendo su agonía. Para el alivio de su padre y sufrimiento de ella, esa misma noche el murió. El mío no tuvo la misma suerte. Estuvo cerca de cuatro años con tubos para comer y sufriendo agónicamente la enfermedad de Parkinson, a pesar de las plegarias de el y las de mi madre, devotos evangélicos, que piensan que “el está mejor en el cielo”. El murió hace escasamente unos pocos meses a los 86 años de vida sin poder comer, hablar y con una gran dificultad para respirar.
Una noticia publicada en el Nuevo Día del sábado, 10 de mayo de 2003 por la periodista Marga Parés nos dice que la Comisión para la Prevención del Suicidio reconoce el suicidio como “un problema de la sociedad puertorriqueña el cual tenemos la obligación de afrontar”. El Senado de Puerto Rico en el P. del S. 293 del 6 de abril de 2001, lo cataloga como “este mal social”. Y en una ponencia el 2 de abril del 2002 La directora de la Comisión Dolores Parrilla nos dice que: “Una humillación, una perdida y hasta la desesperación pueden llevar a un joven al suicidio. Nadie se quita la vida por una sola razón”. (Subrayado mío). Pienso que esta incluido el suicidio crónico también: muertes por obesidad, hipertensión, abuso de alcohol, cigarrillo u otras sustancias, etc.
¿Y cual es la opinión de la Comisión para la Prevención del Suicidio sobre otro tipo de suicidio? Aquel que no es por celos ni depresión patológica ni humillación o estupidez. Aquel que parte únicamente de la decisión de una persona de acelerar lo que será inevitable, la muerte. Aquel que en su lecho de agonía no espera recuperación y si dolor intolerable o el estar inconscientemente drogado, hasta ese ultimo momento. Aquel que después de haber tenido una vida plena, llena de aventura, útil y exuberante, ahora tiene que pasar el resto de su vida en una cama sin poder mover un músculo alimentado artificialmente y sin esperanza de recuperación. No puedo dejar de pensar que puedan estar incluyendo este tipo de suicidio en la Comisión para la Prevención del Suicidio.
Los nativos-americanos al llegar a su ancianidad parten a morir en algún apartado rincón del bosque y los viejos esquimales parten a la deriva en un bloque de hielo. Es la única solución que tienen para una pronta muerte. También conozco de un caso de un paciente de diabetes al que le salvarían momentáneamente la vida si le amputaban una pierna. Se rehusó pues solamente la prolongaría unos pocos meses mas.
Reginal Crew, victima de una enfermedad neurona motora tuvo que salir de Inglaterra hacia la Clínica Dignitas en Zurich donde el suicidio asistido es legal. Allí y ante las cámaras de la televisión Inglesa dijo a un doctor: “Todo lo que quiero de UD es un sueño largo del cual nunca despierte… No tengo miedo a morir, pero tengo miedo de vivir así.” Dijo: “Nunca dije que estaba cansado de la vida pero estoy cansado de la vida en que estoy y sé que nunca me voy a curar…así que es hora de tirar mi mano. Ya tuve suficiente, No puedo vivir otros seis o siete meses de esta manera. Estoy gradualmente volviéndome loco porque esto no es vivir…” Continuó: “Solamente estoy pasando hacia otro mundo y si todo lo que he leído es cierto entonces voy para el mejor lugar.”
Luego de muerte su esposa Win dijo: “Estoy contenta que ya pasó, obviamente estoy contenta por Reg…Era lo que el quería y terminó su vida pacíficamente, el fue al sueño y terminó mucho mas pacíficamente que lo que yo esperaba” Dijo: “El amaba a Inglaterra, Siempre dijo que era el mejor país del mundo, y que debió haber podido terminar sus días allá en paz como lo hizo aquí.”
Ya el estado de Oregón (Ley de muerte con dignidad, 1997) en los Estados Unidos y países como Suiza y Holanda entre otros tiene legislación concediendo a sus ciudadanos el derecho a morir dignamente. Poder vivir “en una sociedad cambiada que da alto valor al derecho a la autodeterminación” dijo Robert Neukomm, jefe del departamento sanitario del ayuntamiento de Zurich, Suiza.
Cerca del 75% de los adultos en Estados Unidos creen que la ley debería permitir a los médicos ayudar a los pacientes a suicidarse, si este fuera el deseo de un enfermo en fase terminal que sufre intensamente, según el ultimo sondeo Harris. Solamente tres de cada diez se manifestaron en contra.
El 60% de los encuestados afirmó no estar de acuerdo con el fallo de 1997 del Tribunal Supremo de Estados Unidos, el cual estableció que las personas no tienen el derecho constitucional al suicidio asistido, mientras que alrededor de un 30% estuvo de acuerdo con el fallo. El resto, un 10% no tuvo opinión.
Además el 60% favorece la legalización de suicidio asistido basado en la ley de Oregón, que estipula que se puede realizar la eutanasia solo si el paciente lo solicita en tres ocasiones, tras la obtención de una segunda opinión medica, y después que haya transcurrido un periodo de espera de 15 días durante el cual el enfermo podría cambiar de opinión.
El sondeo se realizó por teléfono del 14 al 19 de diciembre del 2001.
Cuando el mundo, racional e inteligente, se encamina a permitir el suicidio asistido, ¿Cerraremos la puerta en Puerto Rico para ese paso al futuro, hacia el siglo 21?. Definitivamente necesitamos algo más efectivo que las plegarias y oraciones para una muerte con dignidad.
¡Claro que habrá una gran oposición! Algunos políticos que no tienen idea de lo que se esta hablando, se escudaran con el Tribunal Supremo de los EE.UU., algunos médicos recurrirán a Hipócrates, los sectores eclesiásticos, con todo su poder en el estado, recurrirán a su Dios y algunos filósofos recurrirán a la ética y a la moral para oponerse. Entonces se abre la caja de Pandora y podemos empezar el gran debate sobre este asunto.
Por mi parte no le concedo a ningún ser ni imaginario ni vivo ni muerto, de que luego de haber tenido una larga y digna vida, despojarme el derecho y privilegio a tener una corta y digna muerte.
Fuentes: