Agua y Varillas

Una Mirada Crítica a la Radiestesia


La radiestesia, en su forma tradicional de buscar aguas subterráneas, no es una actividad moderna ni mucho menos, dado que su práctica se realiza desde hace al menos 4500 años[1]. Aunque hoy en día se aplica la radiestesia a la búsqueda de caso cualquier cosa, desde restos arqueológicos hasta personas desaparecidas, en este artículo nos centraremos en la búsqueda de agua por parte de expertos denominados zahoríes. Veremos las técnicas más comunes utilizadas, los errores de concepto a la hora de tratar las aguas subterráneas y por qué los zahoríes parecen tener éxito.

 Buscando Agua

El agua ha sido tradicionalmente uno de los bienes más preciosos, no en vano las primeras civilizaciones se asentaron en llanuras de ríos, donde podían aprovechar tanto el agua que fluía como los fértiles limos dejados en las llanuras de inundación. Pero no en todos los lugares el agua es abundante: hay muchas zonas donde la única solución es realizar un pozo para encontrarla, y ésta es una tarea trabajosa, demasiado para que culmine sin éxito. Por ello, con el tiempo, fueron ganando prestigio los zahoríes, personas que afirmaban tener la capacidad de encontrar agua con un cien por ciento de seguridad. Los zahoríes son capaces de detectar los flujos subterráneos de agua e incluso de adivinar su profundidad y caudal; para ello se valen de una serie de instrumentos, generalmente muy sencillos, probablemente porque derivan de las sencillas herramientas tradicionales. Entre ellos los más usados son la vara en Y -una vara, generalmente de madera, con la forma mencionada-, las dos varas en L, y el péndulo. Las tres se basan en el supuesto de que la presencia de agua genera algún tipo de energía (hay teorías para todos los gustos) que provoca un movimiento espasmódico en las varillas y oscilaciones en los péndulos. El zahorí toma la(s) varilla(s) por un extremo, o bien sostiene el péndulo, y camina hasta que se produzca el movimiento de la herramienta.

Debido a su éxito aparente y al beneficio que reportaban sus experimentos, los zahoríes han gozado de una consideración mucho mayor que la que se ha dado a otros "trabajadores de lo paranormal". A pesar de ello, como veremos, la realidad de la radiestesia es la misma que la de cualquier otro fenómeno paranormal.

Ríos Subterráneos y Rocas Húmedas

Los zahoríes suelen basar sus búsquedas en la asunción de que por el interior de la Tierra corren ríos iguales a los que podemos ver en superficie, pero esto no es así. De hecho, las corrientes subterráneas como tales sólo existen en zonas muy determinadas, donde rocas calizas han sido disueltas por aguas de lluvia, las cuales han excavado pasadizos y cavernas por donde corre el agua. La gran mayoría del agua subterránea se encuentra empapando formaciones porosas como arenas; al contrario de lo que se cree comúnmente, el agua no está en bolsas, piscinas subterráneas ni nada parecido, sino llenando lo poros de estas formaciones, de un modo similar a lo que ocurre cuando empapamos una esponja. Esto no significa que el agua permanezca inmóvil, ya que puede trasladarse verticalmente por capilaridad y gravedad, y horizontalmente por diferencias de presión.

Por lo tanto, el agua subterránea no se presenta normalmente en forma de canales, sino empapando extensas zonas de hasta decenas de kilómetros cuadrados, como las famosas Tablas de Daimiel, en España. Sabiendo esto empezamos a comprender cómo los zahoríes son capaces de encontrar agua; si nos encontramos en una zona en la que se hayan perforado anteriormente pozos de agua, o incluso en la que se puedan ver ocasionalmente encharcamientos, casi cualquier punto donde señalemos para excavar un pozo será positivo.

Autoengaño y el Ideomotor

Como el mismo James Randi comenta [2] es difícil encontrar estafadores entre los zahoríes. Al contrario que en otras facetas del negocio paranormal, la mayoría de ellos creen que tiene verdaderos poderes, probablemente debido a la tasa de aciertos, algo que, como ya he comentado, no debe sorprendernos. Es cuando se ejecutan experimentos como el realizado por Randi [3], en el cual se solicita a una serie de zahoríes que localicen tuberías enterradas con agua, que observamos que la tasa de aciertos no es mayor que la esperada por azar. Esto resulta particularmente perturbador para los zahoríes quienes, como se ha comentado, creen honradamente en sus poderes.

Pero ¿cómo se mueven entonces las varillas, o el péndulo? Los defensores de la radiestesia han sugerido toda una serie no comprobada de efectos debidos a magnetismo o misteriosas fuerzas desconocidas para la ciencia. La explicación es mucho más sencilla.

Por una parte podemos observar que algunos de los instrumentos utilizados en la radiestesia son, por su propia forma y por el modo en que se utilizan, altamente inestables. Quien lo dude, que pruebe a tomar una barra larga o una rama en Y y trate de mantenerla fija en horizontal mientras camina. Por mucho que lo intentemos, el mínimo movimiento angular por parte de nuestras muñecas se va a convertir en un movimiento claramente perceptible en la vara.

Por otro lado, tenemos lo que se llama el Efecto Ideomotor, que consiste en el movimiento involuntario de partes del cuerpo provocado por un estímulo mental en lugar de uno físico, es decir, un movimiento provocado inconscientemente. Cuando este efecto provoca un pequeño movimiento en las muñecas del zahorí, la inestabilidad de la herramienta provoca que el movimiento se multiplique, con lo que tenemos las famosas "sacudidas" de las varillas, o el giro del péndulo.

Así pues, hemos comprobado que ser zahorí no es tan difícil si se dan las condiciones adecuadas. Al final, no es lo que hay en el interior de la tierra lo que mueve la mano del zahorí, sino lo que hay en el interior de sí mismo.

Bibliografía

[1] Dowsing - Science or Humbug? por Rasmus Jansson, en http://www.lysator.liu.se/~rasmus/skepticism/dowsing.html

[2] The Matter of Dowsing por James Randi, en http://www.randi.org/research/challenge/dowsing.html

[3] RANDI, J. (1994) "Fraudes Paranormales" Ed. Tikal

En cualquier libro de geología general puede encontrarse información sobre aguas subterráneas y acuíferos. Es muy popular y fácil de encontrar "Geología" de Melendez y Fuster (1984), de la Ed. Paraninfo, que presenta un capítulo entero dedicado a aguas subterráneas.